Acrílico sobre lienzo (40 x 39 cm). El doble relieve (blanco y negro) se sitúa sobre un fondo de llamas naranjas y negras. Explora el conflicto y el cuestionamiento existencial.
El fondo es una representación visual de la "materia viva" en su estado más turbulento: un vórtice de naranjas y amarillos ardientes sobre una base de negro oscuro. Esta composición evoca la pasión incontrolable y la crisis existencial, el oscuro marco de incertidumbre sobre el que se proyecta la conciencia.
La línea en relieve (blanco y negro), que simboliza la conciencia que une y separa, emerge robusta y simétrica, creando dos figuras humanoides que se enfrentan frontalmente. A diferencia de otras obras donde hay fusión o un diálogo fluido, aquí la simetría reflejada habla de una confrontación directa entre el Ser y su reflejo, o entre dos fuerzas igualmente poderosas. El volumen del trazo, sin proyectar sombra, garantiza que esta conciencia sea una entidad táctil y presente, sin las ambigüedades de una figura ilusoria. Esta obra enfatiza la deconstrucción de la percepción, cuestionando la separación entre lo visible y lo intuitivo.
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1.560,00 €Precio
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